lunes, 26 de diciembre de 2011
El fraude sanitario: un problema real
Después de todos los puntos planteados en este blog sobre el sistema sanitario, no puede quedar de lado las circunstancias de fraude que se producen en algunos casos y que suponen gravísimas consecuencias, muchas a nivel económica, e irreparables a nivel personal. Así lo atestigua el Boletín de la Organización Mundial de la Salud, que pone de manifiesto que la mejor solución contra este problema es la prevención, idea que defiende Lou Saccoccio, de la Asociación Nacional contra el Fraude en la Asistencia Sanitaria de los Estados Unidos.
Casos como el de Stephen y Linda Scheneider, sentenciados a treinta años de cárcel, en el que se dio lugar a sesenta y ocho muertes debido al “dispensario ilegal de medicamentos que sólo se venden con receta”.
Y a casos como éste, Saccoccio incluye hechos en principio poco relevantes, como puede ser la falsificación de la firma de un médico o el robo de material médico, que podrían suponer a finales de 2011 una pérdida de unos 75.000 millones de dólares en Estados Unidos. 5,7 millones fueron los gastos determinados por la OMS en 2008. «Ningún país está exento. [El fraude] afecta a toda clase de sistemas de asistencia sanitaria, sean públicos o privados», afirma el que fue director del Servicio Antifraude del Servicio Nacional de Salud (NHS) en Reino Unido, el señor Gee.
Saccoccio plantea posibles medidas preventivas, como que gobiernos y aseguradoras comprueben los antecedentes de los nuevos proveedores, habilitando la posibilidad de suspender pagos si se sospecha del fraude, y compartir entre las diferentes organizaciones información que pueda ayudar contra el futuro fraude. Como reconocimiento de la existencia de este problema de gran magnitud en todo el mundo, el pasado 15 de noviembre se realizó la primera conferencia sobre el fraude en la asistencia sanitaria. La organizó la Red Mundial contra el Fraude en la Asistencia Sanitaria y asistieron países como Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica y algunos países europeos.
Ante la situación, y teniendo en cuenta el factor humano que rodea este problema, en señor Gee concluía: «A lo largo de los años, las investigaciones han demostrado que nunca se puede erradicar del todo a la minoría deshonesta, pero al crear una cultura sólida contraria al fraude y una fuerte presión de los pares, se puede optimizar el tamaño de la mayoría honrada».
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