Como hablábamos con anterioridad el sistema sanitario español se encuentra en una encrucijada: ha pasado de considerarse uno de los más eficaces del mundo a un problema de endeudamiento del país. Según una encuesta impulsada por el Consejo General de Enfermería el 86 % de la población cree que los problemas de la sanidad son “graves o muy graves”. Según ese mismo estudio más del 60% de la población aceptaría el copago sanitario, siempre que sea equitativo en función de la renta. También un alto porcentaje de la población (un 70 %) cree que el sistema debe centralizarse y que el Estado debe recuperar todas las competencias sanitarias por la mala gestión de las CCAA.
¿Cuáles serían los cambios si se privatizara la sanidad española?
Algunos expertos ponen una mirada crítica a este respecto y afirman que las aportaciones privadas pueden poner en cuestión algunos de los principios fundamentales de la sanidad actual como la universalidad y la igualdad ante el acceso al sistema sanitario. Un ejemplo de ello es el cierre de muchos centros sanitarios locales que han dificultado el acceso de muchos ciudadanos a la atención primaria. Aunque hay quién ve la privatización como una salvación del sistema, ya que hasta el momento el gasto ha supuesto un desembolso enorme que perjudica la economía del país. Además se escudan en la gratuidad del servicio para afirmar el abuso por parte de los ciudadanos para hacerse con un arsenal de medicamentos que cuestan miles de euros al sistema.
Pero, ¿qué es el copago y cómo afectará al sistema sanitario?
Se trata de pagar una cantidad determinada de dinero por un servicio (ir al médico, comprar medicamentos) que estás pagando por otro lado (con impuestos).
Claramente el principal objetivo es ahorrarle dinero al Estado. También se pretende evitar que se acuda al médico de manera excesiva innecesaria ya que sabe que España triplica la media europea de atención primaria.

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