martes, 27 de diciembre de 2011

La Acción Sanitaria en las Crisis

Con la actual crisis económica los estados pueden debilitarse gravemente. Con la gran cantidad de dinero público que se necesita para financiar el sistema sanitario español es muy probable y preocupante que los sistemas se colapsen y sean demasiado débiles a la hora de afrontar situaciones de crisis y acontecimientos extremos. Esta situación puede ser muy peligrosa y millones de personas pueden ver amenazada su salud y sus medios de subsistencia ya que los sistemas locales o nacionales no pueden protegerlos. Es por esta causa que la OMS, de la que ya hemos hablado con anterioridad, se compromete con los estados miembros a que en una situación de crisis intentarán reducir al mínimo el número de muertes y proteger y reparar los sistemas con la mayor rapidez posible.


La OMG tiene un departamento denominado de Acción Sanitaria en las Crisis. Sus principales funciones son:
  • Establecer asociaciones eficientes para la gestión de situaciones de emergencia
  • Promover el apoyo político y la preparación de recursos provisionales
  • Realizar directrices de actuación basadas en información contrastada
  • Fortalecer la capacidad de resistencia de los sistemas de salud
  • Garantizar el apoyo internacional

La última actuación de emergencia de la OMG ha sido precisamente en diciembre de 2011, pidiendo ayuda para reducir los casos de la enfermedad de la malaria en Somalia.


El Copago Sanitario

Como hablábamos con anterioridad el sistema sanitario español se encuentra en una encrucijada: ha pasado de considerarse uno de los más eficaces del mundo a un problema de endeudamiento del país. Según una encuesta impulsada por el Consejo General de Enfermería el 86 % de la población cree que los problemas de la sanidad son “graves o muy graves”. Según ese mismo estudio más del 60% de la población aceptaría el copago sanitario, siempre que sea equitativo en función de la renta. También un alto porcentaje de la población (un 70 %) cree que el sistema debe centralizarse y que el Estado debe recuperar todas las competencias sanitarias por la mala gestión de las CCAA.

¿Cuáles serían los cambios si se privatizara la sanidad española?

Algunos expertos ponen una mirada crítica a este respecto y afirman que las aportaciones privadas pueden poner en cuestión algunos de los principios fundamentales de la sanidad actual como la universalidad y la igualdad ante el acceso al sistema sanitario. Un ejemplo de ello es el cierre de muchos centros sanitarios locales que han dificultado el acceso de muchos ciudadanos a la atención primaria. Aunque hay quién ve la privatización como una salvación del sistema, ya que hasta el momento el gasto ha supuesto un desembolso enorme que perjudica la economía del país. Además se escudan en la gratuidad del servicio para afirmar el abuso por parte de los ciudadanos para hacerse con un arsenal de medicamentos que cuestan miles de euros al sistema.

Pero, ¿qué es el copago y cómo afectará al sistema sanitario?

Se trata de pagar una cantidad determinada de dinero por un servicio (ir al médico, comprar medicamentos) que estás pagando por otro lado (con impuestos).
Claramente el principal objetivo es ahorrarle dinero al Estado. También se pretende evitar que se acuda al médico de manera excesiva innecesaria ya que sabe que España triplica la media europea de atención primaria.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Sistema de Sanidad Español

La Constitución Española de 1978 establece, en su artículo 43, el derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria de todos los ciudadanos.
Ocho años después nace la Ley 14/1986 General de Sanidad, desde la cuál se articularon los principios básicos de Sistema Nacional de Salud, con el fin de hacer práctico el derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria de todos los ciudadanos. Sus tres principios esenciales son la financiación pública, la universalidad y la gratuidad de los servicios sanitarios en el momento de uso. Además se establece una descentralización política de la Sanidad en las Comunidades Autónomas.
El actual modelo de salud español se basa en cuatro puntos básicos que son:
  1. La Universalización: cubre a toda la población, residentes y extranjeros, independientemente de su situación económica y su afiliación a la Seguridad Social.
  2. La Desconcentración: se basa en la regionalización sanitaria y se trata de situar los servicios sanitarios lo más cerca posible de la vivienda o el trabajo de los ciudadanos.
  3. La Descentralización: intenta asegurar la mayor capacidad de respuesta por parte de los servicios públicos, relegando funciones a las CCAA
  4. La Atención Primaria: de forma general, la podemos definir como la asistencia sanitaria esencial.
España goza desde los últimos años de uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, sin embargo también tiene sus defectos o problemas para la sociedad (temas que trataremos en otros puntos ). Uno de los temas de debate en las últimas semanas ha sido precisamente el de la sanidad: para algunos supone un derroche de dinero público, y para otros una inversión necesaria. El último gobierno socialista realizó un acto conmemorativo en el XXV aniversario de la Ley General de Sanidad.



http://www.msc.es/novedades/lgsxxv.htm (por si no se ve)

Factor II: ¿y los medicamentos?


Si hay un elemento importante en la salud de la población y la estructura del sistema sanitario, ése es la situación de los medicamentos, su alcance, la capacidad que las personas tienen de acceder a ellos, y la posición en la que se encuentran las industrias que los producen.


Una de las denuncias que se hacen desde organizaciones como Cruz Roja o Farmacéuticos Mundi es las consecuencias que está suponiendo el envío de medicamentos inútiles a países del Tercer Mundo. Se está llevando a cabo una campaña contra esta práctica. Hasta ahora, se incentiva a los consumidores de los países desarrollados a llevar sus medicamentos sobrantes o caducados a las farmacias, lo que en muchos casos, más que soluciones, suponen consecuencias nefastas a los países de destino. Muchas veces llegan sin prospecto y nada que oriente a los médicos, y en otras ocasiones, no supone una solución a las enfermedades a las que se suponen van dirigidos. Se aconseja, por tanto, reciclar los medicamentos y hacer, en todo caso, donaciones económicas, ya que es cerca de un tercio de la población mundial la que “no tiene acceso a medicamentos esenciales”.


Al margen de esta circunstancia tan injusta y extrema, en la que se encuentran envueltos otros países de mayor desarrollo, aunque con un estado de bienestar limitado, está el gigante que representa la industria farmacéutica. Ésta es uno de los sectores económicos más potentes en todo el  mundo, marcado por el nivel de especialización que requiere, llevándola a una fuerte situación de oligopolio. Pfizer o Novartis (esta última, productora de la vacuna de la gripe A) alcanzan rendimientos económicos estratosféricos, con ganancias y “cuotas de poder” mucho más altas que cualquier otro tipo de empresa del mundo.


Como conclusión y reflexión final, respecto a estas dos grandes y disparejas visiones del mundo, el siguiente dato: las empresas farmacéuticas utilizan un 13% de presupuesto para la investigación y el desarrollo; se dedica alrededor de un 30% al marketing.

El fraude sanitario: un problema real


Después de todos los puntos planteados en este blog sobre el sistema sanitario, no puede quedar de lado las circunstancias de fraude que se producen en algunos casos y que suponen gravísimas consecuencias, muchas a nivel económica, e irreparables a nivel personal. Así lo atestigua el Boletín de la Organización Mundial de la Salud, que pone de manifiesto que la mejor solución contra este problema es la prevención, idea que defiende Lou Saccoccio, de la Asociación Nacional contra el Fraude en la Asistencia Sanitaria de los Estados Unidos.


Casos como el de Stephen y Linda Scheneider, sentenciados a treinta años de cárcel, en el que se dio lugar a sesenta y ocho muertes debido al “dispensario ilegal de medicamentos que sólo se venden con receta”. 


Y a casos como éste, Saccoccio incluye hechos en principio poco relevantes, como puede ser la falsificación de la firma de un médico o el robo de material médico, que podrían suponer a finales de 2011 una pérdida de unos 75.000 millones de dólares en Estados Unidos. 5,7 millones fueron los gastos determinados por la OMS en 2008. «Ningún país está exento. [El fraude] afecta a toda clase de sistemas de asistencia sanitaria, sean públicos o privados», afirma el que fue director del Servicio Antifraude del Servicio Nacional de Salud (NHS) en Reino Unido, el señor Gee.


Saccoccio plantea posibles medidas preventivas, como que gobiernos y aseguradoras comprueben los antecedentes de los nuevos proveedores, habilitando la posibilidad de suspender pagos si se sospecha del fraude, y compartir entre las diferentes organizaciones información que pueda ayudar contra el futuro fraude. Como reconocimiento de la existencia de este problema de gran magnitud en todo el mundo, el pasado 15 de noviembre se realizó la primera conferencia sobre el fraude en la asistencia sanitaria. La organizó la Red Mundial contra el Fraude en la Asistencia Sanitaria y asistieron países como Canadá, Nueva Zelanda, Sudáfrica y algunos países europeos.




Ante la situación, y teniendo en cuenta el factor humano que rodea este problema, en señor Gee concluía: «A lo largo de los años, las investigaciones han demostrado que nunca se puede erradicar del todo a la minoría deshonesta, pero al crear una cultura sólida contraria al fraude y una fuerte presión de los pares, se puede optimizar el tamaño de la mayoría honrada».

El Sistema Sanitario en el Mundo


La Organización Mundial de la Salud (OMS) es uno de los mecanismos utilizados para asegurar la eficiencia y suficiencia del sistema sanitario en todos los países y regiones posibles. Para ello utiliza información como la conseguida a través de las Cuentas Nacionales de Salud (CNS).


Las zonas de Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia Oriental (Filipinas) se sitúan como los lugares con mayor presupuesto sanitario, mientras que la mayor parte de África y algunas regiones asiáticas resultan las regiones con una menor inversión, poniendo de manifiesto la relación que este parámetro tiene con el nivel de desarrollo cada país.


Existen diferentes lugares y bases de datos a los que recurrir para observar la cantidad de presupuesto que los países destinan a su sistema público y privado de sanidad. Este gasto en salud a nivel internacional puede resultar relativo. Estados Unidos se sitúa como la región con mayor inversión en salud, con un 19% del presupuesto. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que más de la mitad de dicho presupuesto va destinado a compañías sanitarias privadas, con lo que esto supone: la dificultad de una amplia mayoría de ciudadanía para acceder a un sistema sanitario de calidad debido a las condiciones económicas. La ya conocida dialéctica: salud privada versus salud pública; en algunos países, las élites pueden medirse por su capacidad  de alcanzar los medios sanitarios suficientes.




La Sanidad en las Comunidades españolas


Muchas han sido las controversias que han rodeado al sistema sanitario español. Se trata de uno de los factores más importantes a los que ha dado lugar el llamado “estado de bienestar”. Sin embargo, se ha convertido en una de las mayores bazas a nivel político. Al margen de estas circunstancias, existen una serie de números y bases de datos que consiguen contabilizar la política que se efectúa en los diferentes territorios del Estado.



En primer lugar, a nivel español, el gasto medio per cápita destinado del presupuesto se ha reducido desde 2010 alrededor del 4%, pasando de unos 1.343 a 1.288 euros. Todas las comunidades se encuentran en torno a la media, más o menos alejadas. El País Vasco, Navarra, Asturias o Extremadura son las comunidades que mayor presupuesto emplean, con cerca de los 1.500 euros. La Comunidad Valenciana, Madrid o Islas Baleares se encuentran con los gastos más reducidos del mapa, en torno a los 1.100. En Canarias la reducción ha sido de más de un 12%.


Por su parte, la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) considera que los presupuestos para las Comunidades están siendo insuficientes, debido, entre otras razones, a las consecuencias de la crisis. El crecimiento de la población sería otra de los hechos que dieran lugar a este fenómeno; y señala la diferencia de financiación entre las comunidades gobernadas por “progresistas” respecto al resto.


Queda esperar a ver qué sucede próximamente, qué depara la crisis y el nuevo gobierno, hacia donde virará la sanidad pública, y ver si se seguirán inaugurando hospitales, aunque se esté despidiendo enfermeros y cerrando camas de UCI.